Es tan difícil escribir cuando te has convertido en un sueño
y la vida te apuesta a dejarlo todo,
cuando la tristeza te acaricia por la espalda
y tienes que fingir que aún la noche escucha tu silencio.
Es difícil llenar tus ojos con literaturas nocturnas
y la vida precisa mirarte sin abrigos
cuando tus labios necesitan explicarse con abrazos fuertes
y descubres que el lugar que ocupas probablemente no ocupe ninguno.
Es difícil quitarte la camisa del alma cuando piensas a gritos
y te das cuenta que quieres olvidar hasta tu nombre,
cuando escondes la ausencia de tu almohada
y desatas tus palabras sobre la noche fría.
Es difícil dormir tus versos en papel cuando tus manos se guardan las caricias
y tus pensamientos el aire que te falta,
cuando ya no esperas terminar el día sin final
y decides andar ebrio con la soledad.
y la vida te apuesta a dejarlo todo,
cuando la tristeza te acaricia por la espalda
y tienes que fingir que aún la noche escucha tu silencio.
Es difícil llenar tus ojos con literaturas nocturnas
y la vida precisa mirarte sin abrigos
cuando tus labios necesitan explicarse con abrazos fuertes
y descubres que el lugar que ocupas probablemente no ocupe ninguno.
Es difícil quitarte la camisa del alma cuando piensas a gritos
y te das cuenta que quieres olvidar hasta tu nombre,
cuando escondes la ausencia de tu almohada
y desatas tus palabras sobre la noche fría.
Es difícil dormir tus versos en papel cuando tus manos se guardan las caricias
y tus pensamientos el aire que te falta,
cuando ya no esperas terminar el día sin final
y decides andar ebrio con la soledad.
ES ...
Reviewed by Rubén Walter Gil López
on
marzo 22, 2020
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